Las mujeres en Irak / Women in Iraq

 

Las mujeres iraquíes hoy en día se enfrentan a un doble reto: por un lado al de un estado fallido que no puede defender sus derechos; y por otro al de la devolución del poder a grupos tribales y fundamentalistas musulmanes que socavan sus derechos más básicos.

 

Durante los últimos tres años, como formador y director del Programa de África y Oriente Medio en el Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax) en Madrid, he tenido la oportunidad de interactuar con mujeres iraquíes de todas las condiciones. En el verano de 2006, visité el pueblo de Sulaymaniyah en el norte de Irak. Allí, junto con la Asociación iraquí al-Amal, organizamos un taller de formación para las mujeres iraquíes sobre la resolución de conflictos. Después, en mayo de 2007, en colaboración otra vez con la Asociación al-Amal, CITpax organizó otro taller para las mujeres iraquíes, al que asistió la Ministra iraquí de Derechos Humanos, así como varios expertos españoles sobre asuntos de la mujer. 

Debo confesar la profunda admiración que siento por las mujeres iraquíes pioneras que lucharon por mejorar su condición en la sociedad iraquí tanto antes de los desastres acontecidos en su precioso país (la guerra con Irán entre 1980 y 1988, la invasión de Kuwait en 1990, las sanciones de la ONU entre 1990 y 2003, así como la guerra librada por EE.UU. contra Sadam Husein en 2003) como después de éstos.

 

En un libro recién editado titulado Women in Iraq: The Gender Impact of International Sanctions (Mujeres en Irak: el Impacto de Género en las Sanciones Internacionales) (ed. Lynne Rienner,2008 ) la autora, Yasmeen Husein Al-Jawaheri, una antropóloga iraquí, analiza la situación actual de la mujer en Irak, así como el predominio de la violencia de género. Se trata de un libro muy importante, ya que versa sobre el impacto de las sanciones económicas en las mujeres iraquíes y la sociedad en general. 

En cuanto al impacto psicológico de las sanciones económicas, Al-Jawaheri distingue entre tres tipos de violencia ejercida contra las mujeres iraquíes: la violencia doméstica, la violencia institucionalizada y la violencia callejera o pública. 

La forma más cruda de la violencia doméstica ejercida contra mujeres iraquíes es representada por los crímenes de honor, un mal que afecta a muchas sociedades árabes e islámicas. El concepto de honor resulta fundamental en las sociedades donde la dominación masculina se encuentra respaldada hasta en la legislación. La práctica de matar por honor tiene sus orígenes sobre todo en la tradición beduina. Salvaguardar el honor de la familia se percibe como un “antídoto” contra la mujer, entendida como “el eslabón débil en la cadena y la que pone la dignidad de la familia en peligro.” Una mujer sospechosa o acusada de haber tenido relaciones extramaritales es tratada como una delincuente y se le puede matar por el crimen de adulterio para proteger el honor de la familia. 

Sin embargo, hasta la crisis del Golfo de 1990, los crímenes de honor fueron ilegales en Irak. Sadam Husein, buscando el apoyo de los líderes tribales y fundamentalistas religiosos para la guerra, revocó la prohibición y reinstauró la práctica tribal de matar a las mujeres sospechosas de haber manchado el honor de sus familias. 

En segundo lugar, la forma institucionalizada de la violencia de género se ejemplifica con la matanza de un gran número de mujeres “supuestamente acusadas por el régimen (de Sadam Husein) de haber ejercido la prostitución o por haber ofrecido sus servicios sexuales.” La prostitución se había convertido en otra manera de combatir la pobreza y las lamentables condiciones económicas creadas por las sanciones. Una realidad más triste a la que al-Jawaheri hace mención era la decapitación pública o ejecución de muchas prostitutas, chulos y sus agentes. Se alega que entre junio de 2000 y abril de 2001 las fuerzas de seguridad decapitaron a 130 mujeres. 

El tercer tipo de violencia de género contra las mujeres se hace patente a través del fenómeno del rapto de éstas. Citando a una profesora de ciencias sociales en la Universidad de Bagdad, al-Jawahiri escribe que “las mujeres iraquíes de ahora viven permanentemente con temor por sus vidas y su seguridad…la violación, rapto, robo y todo tipo de acoso físico y psicológico se han convertido en factores habituales de nuestra sociedad actual.” 

Es un panorama bastante desolador, especialmente en el marco de los objetivos declarados por la administración Bush de llevar la democracia no sólo a Irak sino también al resto de Oriente Medio. 

Las mujeres árabes e iraquíes tienen un largo camino por delante. Algunas de ellas gozan de más libertad, el caso de las de Túnez o Líbano. Otras siguen sufriendo el yugo de una sociedad patriarcal donde los hombres, con pocas excepciones, han sido totalmente incapaces de respetar a la mujer árabe como una igual que disfruta de los mismos derechos que un hombre. Al mirar la situación desde una perspectiva más amplia, la lucha por la dignidad femenina sigue siendo una responsabilidad global. La campaña de la ONU, de 2008 a 2015, de poner fin a la violencia contra la mujer y las niñas supone un paso adelante. 

http://www.un.org.ua/en/news/2008-02-25/

http://www.foreignaffairs.org/20060101faessay85104/isobel-coleman/women-islam-and-the-new-iraq.html

  

WOMEN IN IRAQ 

Women in Iraq today are facing a dual challenge from a failed state that cannot protect their rights and from the return in force of tribal and Muslim fundamentalist groups that undermine their basic rights. 

In the last three years, through my training activities and during my tenure as Director for the Africa and Middle East Programme at the Toledo International Center for Peace (CITpax) in Madrid, I have had the opportunity to interact with Iraqi women from all walks of life. In the summer of 2006, I visited the town of Sulaymaniyah in Northern Iraq. There, together with the Iraqi al-Amal Association, we organized a conflict resolution training workshop for Iraqi women. Then, in May 2007, again in collaboration with Iraqi al-Amal Association, CITpax organized another workshop for Iraqi women which was attended by the Iraqi Minister for Human Rights and several Spanish experts on women’s issues.

 I must confess the deep admiration I have for Iraqi women who were pioneers in struggling and improving their status within Iraqi society before the disasters that befell their beautiful country (the war with Iran, 1980-1988, the invasion of Kuwait 1990, the UN imposed sanctions on Iraq, 1990-2003, and the U.S. led war against Saddam Hussein in 2003) and after.

 In a just published book entitled Women in Iraq: The Gender Impact of International Sanctions (Lynne Rienner,2008 ) the author, Yasmeen Husein Al-Jawaheri, an Iraqi anthropologist, assesses the current situation of women in Iraq and the pervasiveness of gender-based violence. This is a very important book as it covers the impact of economic sanctions on Iraqi women and society in general.

 Regarding the psychological impact of economic sanctions, Al-Jawaheri depicts three types of violence against Iraqi women: domestic-based violence, centralized forms of violence, and street or public violence. 

The basic form of domestic violence against Iraqi women is dramatised by honour crimes, a bane that affects many Arab and Islamic societies. The concept of honour is central to societies where male dominance is acknowledged even through laws. The practice of honour killing originates particularly from Bedouin tradition. Safeguarding a family’s honour is considered an antidote against women who are perceived as “the weak link in the chain that threatens a family’s dignity.” A female suspected or accused of an extramarital affair is considered a criminal and can be killed for the crime of adultery to save the family’s honour. 

Until the 1990 Gulf Crisis, honour crimes were outlawed in Iraq. In his quest to garner the support of tribal leaders and religious fundamentalists for his war effort, Saddam Hussein revoked the banning legislation and reinstated the tribal practice of killing women suspected of violating her family’s honour. 

The second, centralised, form of violence against women is illustrated by the killing of a large number of women allegedly accused by the (Saddam Hussein) regime of prostitution and/or soliciting. Prostitution had become another instrument to fight the poverty and miserable economic conditions created by the sanctions. A more depressing reality mentioned by al-Jawaheri was the public beheading and execution of large numbers of prostitutes, pimps and agents. Between June 2000 and April 2001 the Iraqi security forces allegedly beheaded 130 women. 

The third type of violence against Iraqi women is dramatized by the phenomenon of female abduction. Quoting a social scientist and a lecturer at Baghdad University, al-Jawahiri writes that “Iraqi women are now living in fear for their lives and their security all the time….Rape, abduction, theft, and all forms of physical and psychological harassment have become common features in our society today.” 

This is quite a depressing picture especially in light of the Bush administration’s stated goal of bringing democracy to Iraq and the Middle East. 

Arab and Iraqi women have a long way to go. Some of them enjoy more freedoms than others, such as in Tunisia and Lebanon. Other still chafe under a patriarchal society where men, with few exceptions, have utterly failed to respect the Arab woman as an equal partner enjoying the same rights as men do. Putting things in perspective however, the struggle for a woman’s dignity is still a global responsibility. The UN multi-year campaign (2008-2015) to end violence against women and girls is a step in the right direction. 

http://www.un.org.ua/en/news/2008-02-25/

http://www.foreignaffairs.org/20060101faessay85104/isobel-coleman/women-islam-and-the-new-iraq.html

1 comentario

Archivado bajo Centro Internacional de Toledo para la Paz, crimenes de honor, Iraq, Iraqi al-Amal Association, Oriente Medio, Yasmeen Husein Al Jawaheri

Una respuesta a “Las mujeres en Irak / Women in Iraq

  1. ERS

    But the U.N. has such a horrible track record of upholding basic human rights. Without major reshuffling of the U.N.’s human rights arm and overturning some of its recent decisions, I just don’t see this institution stepping up any time soon.

    Ellen R. Sheeley, Author
    “Reclaiming Honor in Jordan”

    http://www.redroom.com/author/ellen-r-sheeley

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