El problema de los americanos con el Islam / America’s Islam problem

La relación entre los Estados Unidos y el mundo árabe-islámico está manchada con lo que el llorado catedrático Edward Said definió como el “Choque de la Ignorancia“. Una ignorancia que se debe a una serie de factores históricos y políticos que se hicieron más relevantes después de la decisión por parte de la administración de Bush de librar una Guerra Global contra el Terrorismo (“GWOT” en sus siglas inglesas) como respuesta a los ataques del 11 de septiembre.

Cuando doy clases sobre Oriente Medio e Islam, siempre pido a mis alumnos norteamericanos que digan, de forma espontánea, lo que les venga en mente cuando oigan la palabra “árabe”. Salen los tópicos habituales: desierto, petróleo, beduinos, terroristas, mujeres con velo…Aparecen algunas imágenes positivas, pero en líneas generales la imagen norteamericana de los árabes puede ser resumida en las tres “B”s famosas: ¡billonarios, bombas y bailarinas del vientre! Estos estereotipos asumieron mayor relieve con la invasión norteamericana de Irak. La administración de Bush planteó una visión maniquea del mundo: “o estáis con nosotros o estáis contra nosotros”, parafraseando un discurso anterior de George Bush. La influencia que tuvieron los pensadores neo-conservadores sobre la formulación e implantación de la política exterior de EE.UU. agravó esta situación. La brecha entre Estados Unidos e Islam se hizo más profunda.

En opinión de los neo-cons, el deshacerse del brutal dictador iraquí Sadam Husein, abriría las puertas a una nueva era de democracia y paz en el mundo árabe e islámico. No fue así en absoluto. Hoy los Estados Unidos se enfrentan a amenazas de todo tipo, desde Islamabad pasando por Kabul, hasta Bagdad y Beirut. Los intentos de democratización han sido reemplazados por la estrategia de mantener la estabilidad a toda costa. Esto supone un apoyo incondicional de los EE.UU. por regimenes autocráticos dudosos en Pakistán, Arabia Saudita y Egipto. Mejor el diablo conocido que tratar con grupos islámicos que podrían poner en peligro el estatus quo.

En el otro lado de la “báscula de la ignorancia” tenemos una desconfianza casi total cuando no odio hacia los Estados Unidos que se hace patente en una encuesta de opinión tras otra. Los árabes y los musulmanes creen que los Estados Unidos y Occidente en general están empeñados en controlar y explotar sus recursos naturales. A los árabes y los musulmanes les sienta fatal el apoyo sin tapujos de EE.UU. a Israel y el desdén absoluto que muestran hacia las peticiones de paz con justicia. También creen que la sociedad americana está plagada de violencia y racismo. Su visión de las mujeres americanas es la que reciben de las películas y culebrones producidos por Hollywood. Baywatch y Sex in New York no hacen sino propagar y perpetuar esta imagen de nenas americanas ligeras de ropa y ávidas de sexo.

En un discurso reciente, la ex Secretaria de Estado de EE.UU. Madeleine Albright hizo un llamamiento por un nuevo paradigma para alcanzar la paz y comprensión entre Estados Unidos e Islam. “Ni América ni ningún otro gobierno puede o debe intentar imponer soluciones”, dijo Albright. “Todos pueden y deben perseguir el progreso en un espíritu de colaboración.”

Es un consejo sensato, pero lo que se le olvidó a Albright es que el reparto del poder hoy por hoy está a favor de los Estados Unidos. La proyección de puro poderío militar no cambiará por si sola la división cada vez más grande entre los dos mundos. El que sea que llegue a la Casa Blanca en 2009 debe hacer todo cuando pueda para transformar el choque de la ignorancia en una exploración seria del Otro, bien sea americano, árabe o musulmán.

America’s Islam Problem

The relationship between the USA and the Arab-Islamic World is tarred by what the late Professor Edward Said defined as the “Clash of Ignorance.” Ignorance due to a set of historical and political factors made more relevant following the Bush administration decision to wage a Global War on Terrorism (GWOT) following the attacks of September 11.

When I teach classes on the Middle East and Islam I always ask my American students to state what spontaneously comes to their minds when they hear the word “Arab.” The usual stereotypes come out desert, oil, bedouins, terrorists, veiled women… Some few positive images emerge but overall America’s image of Arabs can be subsumed in the famous three Bs-Billionaires, Bombers, and Belly Dancers! These stereotypes were made more dramatic with the US invasion of Iraq. The Bush administration posited a Manichean vision of the world “either you are with us or you are against us” to paraphrase an earlier speech by George Bush. The influence neocon thinkers had on the formulation and implementation of US foreign policy made this situation graver. The divide between America and Islam widened.

For the neocons getting rid of Saddam Hussein, the brutal Iraqi dictator, would open the doors to a new era of democracy and peace in the Arab and Islamic world. Nothing of the sort happened. Today the US is facing threats of all sorts all the way from Islamabad going through Kabul to Baghdad and Beirut. Attempts at democratization have been replaced by the strategy of maintaining stability at all costs. This means an unconditional US support for unsavoury autocratic regimes in Pakistan, Saudi Arabia and Egypt. Better the devil you know than dealing with Islamist groups that could jeopardize the status quo.

On the other side of the “ignorance” ledger we have an almost total distrust if not hatred of the USA that emerges public opinion survey after another. Arabs and Muslims believe that the USA and the West in general are bent on controlling and exploiting their resources. Arabs and Muslims resent America’s unconditional support for Israel and its total contempt towards calls for peace with justice. Arabs and Muslims also believe that American society is wracked with violence and racism. Their view of American women is the one they get from Hollywood produced movies and sitcoms. Scantily-clad or sexually hungry American babes is the image they get from such sitcoms as Baywatch and Sex in New York.

In a recent speech former US Secretary of State Madeleine Albright called for a new paradigm to reach peace and understanding between America and Islam. “Neither America nor any other government can or should try to impose remedies,” Albright stated. “All can and must pursue progress in a cooperative spirit.”

This is a sober advice but what Albright forgot is that the balance of power today is in the US’s favour. The projection of raw military power will not alone change the deepening divide between the two worlds. Whoever gets to the White House in 2009 ought to do the utmost to transform the clash of ignorance into a serious exploration of the Other, American, Arab or Muslim.

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