Mujeres yemenies y la esfera publica / Yemeni Women in the Public Sphere

Aquí presento el segundo artículo sobre las mujeres árabes que solicité con ocasión de la reciente celebración del Día Internacional de la Mujer. La autora es Nadwa Al-Dawsari vive en Sana´a y es  Gerente Senior de Programas, Instituto Democrático Nacional en Yemen

En 1990 la entonces República Árabe de Yemen, conocida como Yemen del Norte, y la República Democrática Popular de Yemen, conocida como Yemen del Sur, se unificaron formando la República de Yemen. El nuevo estado se comprometió a instaurar un sistema político plural en el que las mujeres tuviesen el derecho a voto y a presentarse como candidatos políticos. Yemen fue el primer país de la península arábiga en otorgar el sufragio femenino. Desde entonces ha habido una cierta mejora en la participación femenina en la esfera pública. En las áreas urbanas, las mujeres están siendo educadas llegando a niveles más altos que antaño, aunque esta tendencia no se aplica en las zonas rurales. Se ha hablado mucho del hecho de que Yemen cuente con dos mujeres en el consejo de ministros. La realidad es que la influencia femenina en la toma de decisiones, así como su oportunidad de optar a cargos públicos ha sido muy limitada. De hecho, el número de mujeres, tanto candidatas como ganadoras, en elecciones ha ido decreciendo: en los parlamentos del 1993 y 1997 hubo dos, mientras en el de 2003 solamente hubo una. De manera similar, en las últimas elecciones a ayuntamientos locales en 2006 hubo solo 39 candidatas, de un total de casi 6.000.

Según el informe internacional IDEA sobre la Participación Política Femenina en Yemen, editado en 2003,  los resultados de las elecciones de 2003, con solo una mujer parlamentaria, subrayaron el “gap entre la legislación por una parte, bastante “progresista”, basada en los logros de los movimientos de la mujer, y la muy negativa visión yemení de la mujer, consagrada por la tribu y su sistema de valores”. Se puede argumentar que el sistema tribal, que por norma general forma parte de la cultura yemení, no es muy proclive a la participación de la mujer en la vida pública, ya que aquél les otorga papeles y responsabilidades que frenen sus actividades públicas. Esto prevalece más en las zonas rurales, donde la mujer tiene la responsabilidad primordial en la agricultura, la ganadería, la recolección de agua, y el procesamiento de alimentos, además de tareas domésticas como la cocina, la limpieza y cuidado de los niños, dejando sin tiempo ni oportunidad  a las niñas y chicas jóvenes para obtener una educación.

El asunto de la falta de participación política femenina en Yemen podría ser explicado, sin embargo, por la ausencia de voluntad política, así como los graves retos de desarrollo con los que se enfrenta el país. Los partidos políticos, por ejemplo, no cumplen con sus promesas de nombrar a mujeres, ni de apoyar las candidaturas femeninas. En las pocas ocasiones en que permiten que una mujer se presente como candidata, es generalmente creído que los partidos les asignen distritos electorales en los que les será muy difícil ganar. Sin embargo, estos mismos partidos políticos se han mostrado muy eficaces a la hora de movilizarlas como votantes. El porcentaje de mujeres votantes registradas era de 18 en el año 1993, 27% en 1997 y 42% en 2003.

La pobreza y el reto de necesidades básicas no satisfechas frenan cualquier posible progreso significativo en la situación de la mujer. A Yemen se le considera uno de los países más pobres en la región árabe, con un índice de pobreza del 45% . El analfabetismo femenino y los niveles de fertilidad están entre los más altos del mundo, en 75% y 5,9 % respectivamente. 
Las pruebas mostraron que la educación sigue siendo un factor determinante para mejorar la vida de las mujeres. Aunque son pocas, las mujeres de clase media y con formación se encuentran en activo en distintas áreas públicas: medicina, la ingeniería, los negocios, las organizaciones civiles, los medios de comunicación, partidos políticos, clubes deportivos, e incluso la policía. Ellas representan la vanguardia en este país empobrecido y culturalmente conservador – lo que está todavía por ver es cuanto falta para que este éxito limitado se traslade a la población femenina de manera generalizada, si es que llega algún día.

http://devdata.worldbank.org/genderstats/genderRpt.asp?rpt=profile&cty=YEM,Yemen,%20Rep.&hm=home

http://www.idea.int/publications/dem_yemen/

Yemeni Women in the Public Sphere

This is the second entry on Arab women I am hosting on the occasion  of International Women’s Day. The author is Nadwa Al-Dawsari, lives in Sana´a and is Senior Program Manager, National Democratic Institute in Yemen
The year 1990 witnessed the unification of the former Yemen Arab Republic, known as North Yemen, and the People’s Democratic Republic of Yemen, known as South Yemen to form the Republic of Yemen. The new state committed itself to a multi-party political system in which women were granted the right to vote and stand for elections. Yemen was the first country to give women the right to vote and run for elections in the Arab peninsula. Since then there has been a gradual improvement in women’s involvement in the public sphere. In urban areas, women are receiving education at levels higher than in the past, although this trend has not been seen in the countryside. Much has been made of the fact that Yemen has two women in the national cabinet. The reality is that the influence of women in the decision-making process, as well as the opportunity to compete for public office has been very limited. In fact, the number of women running for elections and winning has steadily dropped off with 2 women making it to the parliament in 1993 and 1997 compared to only 1 woman elected in 2003. Similarly in the most recent local council elections in 2006 there were a handful of women candidates – 39 – out of a total of almost 6,000.
The IDEA international report on Women’s Political Participation in Yemen published in 2003 says that the results of 2003 elections in which only 1 woman made it to the parliament pointed to the “gap between the fairly ‘progressive’ legislation, supported by the work of the women’s movements, and the reality of Yemeni society’s very negative view of women, consecrated by the tribe and its value system”. It could be argued that the tribal system which is generally part of the “cultural system” in Yemen might not have been very conducive to women’s participation in the public sphere as it assigns roles and responsibilities for women which limit their public activities. This is more prevailing in rural areas where women are primarily responsible for farming, animal husbandry, bringing water, processing food production in addition to their household tasks and daily cooking, cleaning and childcare leaving no time or chance for girls and young women to obtain school education.
The question of lack of women’s political participation in Yemen, however, could be explained by the lack of political will and the serious developmental challenges that the country faces. Political parties, for example, fail to fulfil their promises to nominate women and support women candidates. On the rare occasions when they permit women candidates, it is widely believed that political parties run women in constituencies which they are certain to lose. Political parties, however, demonstrated a high level of organization in terms of mobilizing women as voters. The percentage of registered women voters was 18 in 1993 compared to 27 percent in 1997 and 42 percent in 2003.

Poverty and the challenge of unmet basic needs halt any possible significant progress in the situation of women. Yemen is considered one of the poorest countries in the Arab region with a 45 % poverty rate [1] . Female illiteracy and fertility rates are among the highest in the world at over 75 % and 5.9[2] % respectively.

Evidence showed that education remains a key factor in improving the lives of women. Although few in number, educated middle-class Yemeni women are active in different public fields including medicine, engineering, business, civil society organizations, media, political parties, sport clubs and even the police. They represent the vanguard in this impoverished, culturally conservative country – what remains to be seen is how long, if ever, it takes for this limited success to be translated to the general female population.

 http://devdata.worldbank.org/genderstats/genderRpt.asp?rpt=profile&cty=YEM,Yemen,%20Rep.&hm=home

http://www.idea.int/publications/dem_yemen/

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