El Vaticano y Oriente Medio / The Vatican and the Middle East

 

Estos días estoy en Vail, Colorado (EE.UU.) asistiendo a una reunión sobre el papel de los líderes religiosos en el agravamiento o mitigación de conflictos. En mi próxima comunicación hablaré sobre el contenido de dicha reunión. 

Este congreso coincide con la visita oficial del Papa Benedicto XVI a los EE.UU. 

Desde que fue elegido Papa, el hasta entonces Cardenal Ratzinger ha tenido una relación ambigua con el Islam y los musulmanes que se podría definir como de amor-odio. Amor, porque este Papa está empeñado en mantener el diálogo con el Islam, ya iniciado por sus predecesores, y en mejorar las relaciones de la Iglesia Católica con los países árabes e islámicos. 

Sin embargo, el desprecio de Benedicto hacia el Islam se hizo patente en un destacado discurso suyo en 2006 en Regensburg, en el que citó los comentarios del emperador bizantino del siglo XIV, Manuel II Paleologus: “Mostradme solamente lo novedoso que aportó Mahoma, y allí encontrarán cosas que son exclusivamente malignas e inhumanas, como su mandamiento a diseminar la fe que él predicaba usando la espada”. Lo que desencadenó muchas protestas en el mundo musulmán. El último ejemplo de la intención por parte del Papa de mantener la independencia de la Iglesia frente al Islam vino con el reciente bautizó de un periodista italiano, nacido musulmán. Este acto fue percibido como otro ejemplo de la dualidad de Benedicto hacia el Islam. 

Las relaciones con el Islam no son las únicas preocupaciones de la Santa Sede. El objetivo fundamental del Vaticano es mantener la presencia cristina en Oriente Medio. Hoy hay unos 10.000.000 árabes cristianos repartidos desde Marruecos hasta Líbano. En años recientes la presencia cristiana en la zona ha sufrido una sangría, sobre todo en Tierra Santa donde Jesucristo nació, vivió y murió. Lo mismo pasa en Irak. Quedan pocos cristianos en Mesopotamia.  

Luego están Líbano y sus comunidades cristianas y musulmanas. El Vaticano siempre ha percibido a Líbano como un modelo de tolerancia y coexistencia entre seguidores de distintas creencias. Durante la guerra civil (1975-1989) el Vaticano tuvo que enfrentarse con los señores de la guerra radicales cristianos Maronitas, así como con el clero. Ambos eran partidarios de expulsar a los palestinos de Líbano y de crear un estado cristiano aliado con Israel. 

Para la Santa Sede y el Papa, la idea era odiosa. El Vaticano quiere salvar a Líbano para poder salvar a los cristianos. Hoy las cosas han cambiado por completo. Recientemente el Partido Falangista de Líbano, dominado por los cristianos,  firmó un acuerdo de reconciliación con la OLP. 

Por último, aunque no por ello menos importante, se encuentran Israel y Jerusalén. En 1994, después de actuar durante años como si no existiera, la Santa Sede estableció relaciones diplomáticas oficiales con el estado judío. La relación entre el Vaticano e Israel no es perfecta, existen varios escollos que merman la relación entre ambas partes. Dentro de este contexto, hay que situar la perspectiva del Vaticano, la de que Jerusalén debe tener algún tipo de estatus reconocido a nivel internacional, como el que tiene Venecia. El Papado está en contra de la idea de que un solo país controle Jerusalén, especialmente a la Ciudad Antigua y sus Lugares Santos. 

http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/5349808.stm

http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/6195574.stm

http://www.historicaltextarchive.com/sections.php?op=viewarticle&artid=76

  

THE VATICAN AND THE MIDDLE EAST

I am currently in Vail, Colorado (USA) attending a conference on the role of religious leaders in exacerbating or mitigating conflicts. In my next entry I will write about what was said at this meeting.

 This conference is taking place at the same time that Pope Benedict XVI is on an official visit to the U.S.A. 

Since he was elected Pope, the former Cardinal Ratzinger has had a mixed relationship with Islam and Muslims. One can define this relationship as being a mixture of love and hate. Love, because this Pope is intent on maintaining the dialogue with Islam initiated by his predecessors and improving the Catholic Church’s relations with Arab and Islamic countries. 

Benedict’s contempt for Islam was demonstrated by a famous speech he gave in 2006 in Regensburg, in which he quoted the remarks of the 14th Century Byzantine emperor Manuel II Paleologus: “Show me just what Muhammad brought that was new, and there you will find things only evil and inhuman, such as his command to spread by the sword the faith he preached.” This sparked a large amount of protests throughout the Muslim world. The latest example of the Pope’s intent to maintain the Church’s independence vis-à-vis Islam is when he recently baptized a Muslim-born Italian journalist. This was seen as another example of Benedict’s dual approach to Islam. 

Relations with Islam are not the only concerns for the Holy See (the technical name for the Catholic Church and its worldwide network. The Vatican is the geographical location). The fundamental and basic aim of the Vatican is to maintain a Christian presence in the Middle East. There are today around 10,000,000 Arab Christians spread all the way from Morocco to Lebanon. In recent years the Christian presence in region has suffered a haemorrhage especially in the Holy Land where Christ was born, lived and died. The same is taking place in Iraq. There are very few Christians left in Mesopotamia. 

Then we have Lebanon and its Christian and Muslim communities. The Vatican has always perceived Lebanon to be a model of tolerance and coexistence between followers of different faiths. During the civil war (1975-1989) the Vatican was confronted by radical Christian Maronite warlords and clergymen. They advocated forcing the Palestinians out of Lebanon and the creation of a Christian state allied to Israel. 

For the Holy See and the Pope this was anathema. The Vatican wanted to save Lebanon in order to save the Christians. Today, things have totally changed. Recently the Christian-dominated Phalangist Party in Lebanon sealed a reconciliation agreement with the PLO.

 Last but not least we have Israel and Jerusalem. In 1994, after years of ignoring its presence, the Holy See established official diplomatic relations with the Jewish state. The relationship between the Vatican and Israel is not ideal and several problems mar the relationship between the two sides. Within this context one has to place the Vatican’s perspective that Jerusalem ought to be placed under some kind of an internationally supervised status like the city of Venice in Italy. The Papacy is against the idea of having one country exclusively controlling Jerusalem, especially the Old City and its Holy Places. 

http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/5349808.stm

http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/6195574.stm

http://www.historicaltextarchive.com/sections.php?op=viewarticle&artid=76

 

 

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Archivado bajo EEUU, Islam, Israel, Judaismo, Líbano, Mahoma, OLP, Oriente Medio, Palestina, Papa Benedicto XVI, Vaticano

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