Dios y la politica / God and Politics

 

Acabo de volver de Vail (Colorado) donde he participado en un simposio organizado por la Universidad de Denver bajo el título Líderes Religiosos y la Gestión de Conflictos en Sociedades Fracturadas. 

Varios destacados académicos de los EE.UU., Europa y otros países asistieron al encuentro, en el que hubo presentaciones y debates sobre el papel de los líderes religiosos en el Sur y Sudoeste de Asia, Oriente Medio, África, Europa y Eurasia. 

Es fascinante observar el creciente interés entre los círculos académicos estadounidense e internacionales por la religión y su papel en la escalada o mitigación de conflictos.  

Trataré de sintetizar lo que se dijo sobre la situación actual en Afganistán, Sudán y Palestina. 

En su ponencia sobre “La religión, la insurrección, y la construcción de Estado en Afganistán”  una académica noruega describió las condiciones en las que la jihad externa se declara y cobra fuerza. Según esta académica, la jihad es instrumentalizada por el líder para ayudarle a construir el estado contra enemigos internos, la intervención externa por potencias hostiles (la URSS, OTAN) o una combinación de ambas cosas. 

Jihad es también usada como un instrumento para retar al gobernante y a su régimen. Por último, se emplea a la Jihad para retar no sólo al gobernante/régimen, sino también a sus aliados extranjeros o a los invasores.

Los talibanes entienden a las potencias occidentales como invasoras e infieles. El símbolo de la OTAN, una estrella, se está convirtiendo en la cruz de los cruzados en el material propagandístico de los militantes.

 En otra ponencia, una destacada antropóloga norteamericana trató “La Religión y el Proceso de Paz en Sudán: Shari’a, Guerra, Paz y Derechos Humanos”. El asunto crucial en Sudán hoy versa sobre el futuro del país y su identidad: ¿Árabe-Islámico o Afro-Árabe?

 Se estima que los musulmanes en Sudán representan un 65% de la población de un total de 35 millones, es decir unos 22,7 millones. Los cristianos, bien sean Cópticos, Ortodoxos Orientales, Católicos o Protestantes, suponen un 10% de la población, unos 3,5 millones. El 25% restante, unos 8,7 millones, practica creencias indígenas, descritas en la constitución de 1972 como “creencias celestiales.”

 En su presentación, la antropóloga estadounidense manifestó que Sudán estaba experimentando una aplicación extremista de la ley Shari’a, con cientos de amputaciones realizadas a musulmanes; sentencias criminales y castigos hadd (categoría de crímenes y penas dentro de la ley Shari’a) de amputación, lapidación y látigo aplicados contra los no musulmanes por infracciones de robo, morales y alcohol;  y la imposición de una orden islamista de moral pública que intimidó a todos los ciudadanos. 

El periodo de extremismo duró entre 1989 y 1999, y la mayoría de estos abusos de derechos humanos se relajó con la llegada del petróleo y después de la firma del Acuerdo Comprensivo de Paz (ACP) en 2005, que puso fin a la guerra civil entre el gobierno central en Jartum (Árabe y musulmán) y el Sur (mayoría cristiano o laico), la guerra civil más larga de África. Dicha relajación no existe sin embargo en las zonas actuales de conflicto y, especialmente, en Darfur.

 Hubo otro discurso provocador que afrontó el papel de los líderes religiosos en el proceso de paz Árabe-Israelí. Un académico israelí-palestino mantuvo que el papel de los líderes religiosos ha sido,  en términos generales, negativo. 

En el lado judío, los líderes religiosos extremistas se opusieron a la retirada de las fuerzas israelíes de Sinaí (1979) y la Franja de Gaza (2005). Justificando la ocupación israelí y el establecimiento de las colonias en Cisjordania como parte de la tierra, otorgada por el Dios del Gran Israel. 

En el lado árabe, los líderes radicales islamistas (religiosos y políticos) han abogado los derechos exclusivos de los musulmanes de establecer un estado islámico en la tierra de Palestina. También han mezclado el conflicto actual con el Estado Judío con el enfrentamiento histórico entre musulmanes y judíos en Medina (Arabia Saudita) en el siglo V. Los líderes de Hamás, quienes abogaron por estas ideas radicales, se han convertido en personajes poderosos en la política y en el discurso nacional palestinos. 

Hay una necesidad apremiante por que los líderes religiosos intervengan en el proceso de mitigación de conflictos en sus sociedades correspondientes, especialmente en aquellas fracturadas por tensiones religiosas y étnicas. La duda radica en qué tipo de perfiles deberían tener estos líderes, y qué tipo de métodos no violentos emplean para alcanzar la paz. 

http://www.fride.org/publication/340/the-democratisation-of-a-dependent-state-the-case-of-afghanistan

http://www.watsoninstitute.org/news_detail.cfm?id=835

http://www.beyondintractability.org/audio/10022/

 

 

GOD AND POLITICS  

I have just returned from Vail (Colorado) where I participated in a symposium organized by the University of Denver entitled Religious Leaders and Conflict Management in Deeply Divided Societies. 

The meeting was attended by several prominent scholars from the USA, Europe and other countries and included presentations and discussions on the role of religious leaders in South and Southwest Asia, the Middle East, Africa, Europe and Eurasia. 

It is very interesting to note the growing interest among US and international academia in religion and its role in conflict escalation or mitigation. 

I will share briefly with you some of what was said on the current situation in Afghanistan, Sudan and Palestine. 

In a paper on “Religion, insurgency and State-building in Afghanistan” a Norwegian scholar wrote about the conditions under which external jihad is declared and empowered. According to this scholar jihad is used as an instrument by the ruler in support of state-building against internal enemies, external intervention by hostile powers (USSR, NATO) or a combination of both.  

Jihad is also used as an instrument to challenge the ruler and the regime. Lastly, jihad is used as an instrument to challenge the ruler/regime and their foreign supporters/invaders. 

Western powers are portrayed by the Talibans as invaders and infidels. The NATO emblem, a star, is being reshaped into the cross of the crusader in the militants’ propaganda. 

In another paper, a prominent American anthropologist wrote about “Religion and Peacemaking in Sudan: Shari’a, War, Peace and Human Rights.” The basic issue in the Sudan today is the country’s future and its identity: Arab-Islamic or “Afro-Arab”? 

The number of Muslims in Sudan is estimated at 65% of the 35 million population, or about 22.7 million. Christians-Coptic, Eastern Orthodox, Catholic and protestant denominations are estimated at 10% of the population, at 3.5 million. The remaining 25%, 8.7 million, practice indigenous faiths, described in the 1972 constitution as “heavenly faiths.” 

In her presentation the US anthropologist stated that Sudan experienced an extremist application of the Shari’a with hundreds of amputations carried out on Muslims; hadd (category of crime and punishment within Shari’a law) criminal sentences and penalties of amputation, stoning, and lashing applied to non-Muslims for theft, morals and alcohol infractions; and an imposed Islamist public moral order that intimidated all citizens.

 The period of extremism lasted from 1989-99 and most of these abuses of human rights were relaxed in the wake of the flow of oil and the 2005 signing of the Comprehensive Peace Agreement (CPA) that ended Africa’s longest civil war between the central government in Khartoum (Arab and Muslim) and the South (mostly Christian or secular). This relaxation does not apply though in current conflict zones especially in Darfur. 

Another interesting presentation dealt with the role of religious leaders in the Arab-Israeli peace process. An Israeli-Palestinian academic claimed that the role of religious leaders have mostly played the role of spoilers. 

On the Jewish side, extremist religious leaders opposed the withdrawal of Israeli forces from Sinai (1979) and the Gaza Strip (2005). They have justified the Israeli occupation and settlements in the West Bank and Gaza as part of the God-given land of Greater Israel. 

On the Arab side extremist Islamist leaders (religious and political) have advocated the exclusive rights of Muslims to establish an Islamic state in the land of Palestine. They have also linked the current conflict with the Jewish State with the historic conflict between Muslims and Jews in Medina (Saudi Arabia) in the fifth century. Hamas leaders-who advocated these extreme views– have become powerful figures in Palestinian politics and national discourse. 

There is an urgent need for religious leaders to intervene in the process of conflict mitigation in their respective societies especially those deeply divided by religious and ethnic tensions. The question is what type of profiles these leaders must have and what kind of non violent peacemaking methods they use. 

http://www.fride.org/publication/340/the-democratisation-of-a-dependent-state-the-case-of-afghanistan

http://www.watsoninstitute.org/news_detail.cfm?id=835

http://www.beyondintractability.org/audio/10022/

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Archivado bajo Afghanistan, CPA, Gaza, Hamas, Islam, Israel, Judaismo, Oriente Medio, Palestina, Sudan, Taliban

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