Musica para la paz / Music for Peace

 

Los israelíes celebran el 60 aniversario de la creación de su estado. Los palestinos conmemoran la pérdida de Palestina conocida como el naqba. Pero a los dos pueblos todavía les queda por encontrar puntos en común desde donde resolver su casi centenaria vieja disputa. 

En medio de este ambiente agridulce cobra importancia la música como un posible puente entre israelíes y palestinos. En la edición del miércoles del International Herald Tribune, Daniel Barenboim, el pianista israelí nacido en Argentina, director  del Staatskappelle en Berlín, comparte sus pensamientos sobre la actual situación en Israel y Palestina. Junto con el fallecido escritor y profesor de la Universidad de Columbia, el profesor Edward Said, nacido en Palestina, formó en 1998 la orquesta West-Eastern Divan  (llamada así por una antología de poemas de Johann Wolfgang von Goethe). La Divan, actualmente con sede en Sevilla, junta a jóvenes músicos árabes e israelíes que demuestran que la música clásica puede ser un poderoso puente entre pueblos enfrentados. 

Voy a compartir lo que Barenboim y Said  dicen acerca de la visión que comparten sobre la paz. En su artículo Barenboim escribe: 

“Esencialmente, no hemos avanzado de donde estábamos en 1947, cuando las Naciones Unidas votaron para la división de Palestina. Todavía peor: en 1947 uno podía todavía imaginarse un estado binacional, sesenta años después resulta impensable. Hoy, la gente en Israel habla de separación, de un divorcio en el sentido de una solución de dos estados: ¡Qué cinismo! El divorcio sólo  es posible entre dos personas que en un momento se amaron… 

Sufro con esta situación, y todo lo que hago tiene que ver con este sufrimiento, bien sea mientras dirijo Wagner en Israel (¡y no fui para nada el primero en hacerlo!), citando la Constitución Israelí en el Knesset, creando la West-Eastern Divan Orchestra con el escritor Edward Said, fundando una guardería de música en Berlín, o (como recientemente en Jerusalén) interpretando un concierto para dos pueblos.

 O bien encontraremos una forma de convivir o nos mataremos. ¿Qué me da esperanza? Componer música, porque ante una sinfonía de Beethoven, el Don Giovanni de Mozart o el Tristán e Isolda de Wagner, todos los seres humanos somos iguales.” 

 En un discurso que dio Edward Said en enero de 2003, hablado de su proyecto musical con Barenboim, sostuvo que: 

“Por encima de nuestros esfuerzos, tanto de estudiantes como de profesores, ha estado el espíritu de la música el cual, me gustaría insistir, no resulta ser ni una panacea sentimental ni una solución superficial para cada problema, sino una práctica utopía cuya presencia y ejercicio en nuestro mundo dividido se necesita profundamente y, en todo tipo de sentidos, es intensamente instructiva. Al menos, por eso, otro mundo emerge, con Andalucía como telón de fondo, un modelo alternativo en si mismo de coexistencia entre los tres monoteísmos, y que si no es posible de manera inmediata en el contexto mundial, puede al menos señalar la llegada de una nueva actitud cuyo ejemplo podría pronto darnos otras muchas, muchos cambios saludables, muchas nuevas interpretaciones profundas de lo que ahora se limita a ser un conflicto horriblemente polarizado y completamente inhumano.” 

Preciosas palabras de esperanza en una región donde los dioses de la guerra no han encontrado todavía la puerta de salida. ¿Lo hará la música? ¿Por qué no?

www.iht.com/opinion

http://west-easterndivan.artists.warner.de/

 

MUSIC FOR PEACE

 

Israelis are celebrating the 60th anniversary of the establishment of their state. Palestinians are commemorating the loss of Palestine known as the naqba. But the two peoples are yet to find a common ground to settle their almost century-old dispute. 

Amidst this bittersweet environment emerges the importance of music as a possible bridge between Israelis and Palestinians. In Wednesday’s edition of the International Herald Tribune Daniel Barenboim, the Argentinian-born Israeli pianist, conductor and director of the Staatskappelle in Berlin, shares his thoughts on the current situation in Israel/Palestine. Together with the late Palestinian-born writer and Columbia University professor Edward Said, he created in 1998 the West-Eastern Divan (named after an anthology of poems by Johann Wolfgang von Goethe). The Divan, currently based in Seville, brings together young Arab and Israeli musicians, proving that classical music can be a powerful bridge between peoples in conflict. 

Allow me to share what Barenboim and Said have to say about their joint vision for peace. In his article Barenboim writes:

“Essentially, we are no further today than we were in 1947, when the United Nations voted to divide Palestine. Worse yet: in 1947 one could still imagine a binational state; sixty years later, this seems unthinkable. Today, people in Israel speak of separation, of divorce in respect to a two-state solution: What cynicism! Divorce is normally only possible between people who once loved each other. . . .

I suffer from this situation, and everything I do has something to do with this suffering, whether I am conducting Wagner in Israel (and I was by no means the first to do so!), citing the Israeli Constitution in the Knesset, founding the West-Eastern Divan Orchestra with the writer Edward Said, establishing a music kindergarten in Berlin, or – as recently in Jerusalem – performing a concert for two peoples.

Either we will find a way to live with each other or we will kill each other. What gives me hope? Music-making. Because, before a Beethoven symphony, Mozart’s Don Giovanni or Wagner’s Tristan and Isolde, all human beings are equal.”

In a speech he gave in January 2003 Edward Said, speaking of his joint musical project with Barenboim, stated:

“Presiding over our efforts, students and teachers alike, has been the spirit of music which, I would want to insist, is neither a sentimental panacea nor a facile solution for every problem, but rather a practical utopia whose presence and practice in our riven world is sorely needed and, in all sorts of ways, intensely instructive. At least, therefore, another world emerges as a result against the backdrop of Andalusia, itself an alternative model for coexistence between the three monotheisms, and if it isn’t immediately available on the world stage it can at least signal the arrival of a new attitude whose example might soon provide us with many others, many salutary changes, many  profound new interpretations of what is now only an appallingly polarized, completely inhuman conflict. ”

Beautiful words of hope in a region where the gods of war have not yet found the exit door. Will music do it? Why not?

www.iht.com/opinion

http://west-easterndivan.artists.warner.de/

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