La reunion de Doha / The Doha Meeting

 

Durante los últimos tres días la capital qatarí ha sido el centro, una vez más, de un intento de echar una mano a los libaneses. 

Qatar, el pequeño emirato en el Golfo Persico, ha jugado un papel mucho más importante que el que corresponde a su tamaño. Los líderes qataríes han activado varios frentes: la reconciliación entre Siria y Arabia Saudita; la consolidación de las relaciones con Israel; la intermediación en el actual conflicto en Yemen; y estos días. ser los anfitriones de una conferencia de paz sobre Líbano. 

Las noticias procedentes de Doha sugieren la posibilidad de un acuerdo, en gran medida, porque los libaneses, con todas sus facciones, simplemente no se pueden permitir un fracaso en este toma y daca en Qatar. Los problemas de fondo siguen siendo los mismos: la elección de un nuevo presidente (Líbano lleva desde el pasado noviembre sin uno), una nueva ley electoral y la formación de un gobierno de unidad nacional. Todas son cuestiones complejas y vitales para determinar el futuro de la Tierra de los Cedros. Resulta muy relevante recalcar aquí que dos actores principales en la  región, Egipto y Arabia Saudita, han decidido no acudir a esta reunión auspiciada por Qatar.

 La reciente violencia en Líbano ha devuelto el protagonismo a una verdad fundamental: ninguna facción en Líbano, por muy fuerte que sea a nivel militar, puede imponer su visión al resto del país. Se trata de una de las principales lecciones que Hizbulá, el partido-milicia chií apoyado por Irán, ha aprendido. Fundamentalmente, los jefes iraníes de Hizbulá han aconsejado a las milicias chiíes que se contengan y abstengan de romper el actual estatus quo en Líbano. Además, la credibilidad de Hizbulá se ha visto mermada porque sus armas, empleadas hasta ahora para luchar contra Israel, han sido usadas contra sus paisanos libaneses. 

A pesar de su escaso éxito a la hora de forzar al gobierno a rescindir sus recientes decisiones, Hizbulá se encontró con la acérrima oposición armada de la comunidad drusa en Monte Líbano, así como de las milicias salafíes suníes en el norte del país. Suníes y drusos han salido más unidos de esta última contienda, especialmente los drusos, y más radicalizados en el caso de los suníes en Trípoli y Beirut. 

¿Con qué se enfrenta Líbano si las negociaciones de Doha no llegan a buen puerto? Hay tres escenarios posibles: 

Una vuelta al estatus quo ante que existió antes de las batallas libradas desde el 8 de mayo en adelante. Una posible solución sería la elección del comandante en jefe del ejército libanés, General Michel Suleiman, como presidente de Líbano, dejando de lado otros asuntos espinosos como es la formación de un nuevo gobierno y una nueva ley electoral. En el ínterin, se creará algún tipo de modus vivendi para formar un gobierno apolítico de transición para gestionar el país hasta las elecciones parlamentarias en la primavera de 2009. 

Una posible escalada del conflicto entre sectas libanesas polarizadas. Las luchas recientes en las Montañas Shouf han fortalecido a sus líderes ante  la comunidad drusa. Los combatientes drusos han dado una lección a Hizbulá que difícilmente olvidará. Más preocupante es la situación dentro de la comunidad suní. A lo largo de la historia contemporánea de Líbano, los suníes han buscado apoyo externo para mantener su peso político. En los años cincuenta y sesenta, acudieron al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser para pedir ayuda. En los setenta y ochenta, la solicitaron de la OLP. Ahora se encuentran humillados y frustrados por sus actuales líderes. Hay una consecuencia peligrosa de todo esto, los suníes libaneses buscarán ahora el apoyo de los grupos salafistas islamistas que están listos para abalanzarse y desestabilizar al país. Lo que ocurrió en Trípoli es un avance de lo que viene. Esta situación podría tener un efecto desestabilizador e impactar sobre la presencia de las tropas FINUL en el sur de Líbano.

 Una crisis de alta intensidad provocada por un posible ataque conjunto EE.UU.-Israel contra Irán. Este ha sido uno de los principales temas de discusión entre Bush y sus anfitriones israelíes hace unos días. A George W.Bush le gustaría dejar la Casa Blanca habiendo conseguido al menos algún tipo de éxito en Oriente Medio. Hasta ahora, los esfuerzos norteamericanos en la pacificación de Irak, Palestina y Líbano han sido frustrados. Dar una lección a Irán, Siria y a sus apoderados Hamás e Hizbulá, es  una posibilidad muy apetecible, a pesar de los inmensos riesgos que conlleva. Líbano será el primero en pagar el precio de semejante enfrentamiento.

http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/7411835.stm

  

THE DOHA MEETING

 For the last three days the Qatari capital has been the centre of yet another attempt at helping the Lebanese put their house in order. 

Qatar, the small Persian Gulf emirate, has been playing a role well beyond its size. The Qatari leadership has been very active on several fronts: reconciling Syria and Saudi Arabia; consolidating relations with Israel; mediating the current conflict in Yemen; and currently hosting a peace parley on Lebanon.

 From what is emerging from Doha a possible agreement could emerge on the grounds that the Lebanese with all their factions cannot afford a failure in their current horse trading in Qatar. The basic issues are still the same: election of a new president (Lebanon has been without a president since last November), a new electoral law, and the formation of a national unity government. These are all sticky and vital issues to determine the future of the Land of Cedars. It is very interesting to underline that two major regional players on the Lebanese scene, Egypt and Saudi Arabia, have decided not to attend the Qatari-sponsored meeting.

 Recent violence in Lebanon has brought to the fore once again a fundamental lesson: no faction in Lebanon, however strong it is militarily, can impose its vision on the rest of the country. This is one of the basic lessons Hezbollah, the Iranian-backed Shiite militia cum political party has learned. Fundamentally, Hezbollah’s Iranian masters have advised the Shiite militia to show restraint and refrain from overthrowing the current status quo in Lebanon. Moreover, Hezbollah’s credibility has been affected because its weapons, that are usually used to fight Israel, have been turned against fellow Lebanese.

 Despite its limited success to force the government to rescind its recent decisions, Hezbollah was confronted with the bitter armed opposition by the Druze community in Mount Lebanon and the Sunni salafi militias in Northern Lebanon. Sunnis and Druzes have come out from this latest battle as more unified especially in the Druze case and more radicalized in the case of the Sunnis in Tripoli and Beirut.

 What are the prospects for Lebanon in case the Doha talks fail? There are three possible scenarios:

 A return to the status quo ante that existed before the battles that initiated on May 8. A possible solution could be the election of Lebanese Army commander General Michel Suleiman as president of Lebanon leaving aside the other sticky issues such as the formation of a new government and a new electoral law. In the meanwhile, some kind of a compromise will emerge to form a transitional non-political government to manage the country till the parliamentary elections in spring 2009.

 A possible escalation of the conflict between polarized Lebanese sects. Recent fighting in the Shouf Mountains has unified the Druze community behind its leadership. Druze fighters have taught Hezbollah a lesson that will not be easily forgotten. More worrisome is the situation within the Sunni community. Throughout Lebanon’s contemporary history the Sunnis have always looked for outside support to maintain their political weight. In the 1950s and 1960s they looked at Egypt’s President Gamal Abdel Nasser for support. In the 1970s and 1980s Sunnis in Lebanon sought and obtained the PLO’s support. Now they find themselves both humiliated and frustrated at their current leadership. There is a dangerous upshot to all of this. Lebanese Sunnis will now look for the support of Islamist salafi groups who are ready to pounce and destabilize the country. What happened in Tripoli is a harbinger of events to come. This situation could have a destabilizing effect and impact the presence of UNIFIL troops in South Lebanon.

 A high intensity crisis provoked by a possible and concerted US-Israeli attack against Iran. This has been one of the major topics of discussion between Bush and his Israeli hosts few days ago. George W. Bush would like to leave the White House having achieved some kind of success in the Middle East. So far, American efforts at pacifying Iraq, Palestine and Lebanon have met with failure. Teaching Iran, Syria and their proxies Hamas and Hezbollah a lesson is an appetizing prospect however fraught with big risks. Lebanon will be the first to pay the price of such a confrontation.

http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/7411835.stm

 

Deja un comentario

Archivado bajo Egipto, FINUL, Hezbollah, Iran, Iraq, Líbano, Oriente Medio, Qatar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s