TURQUÍA Y LA UNIÓN EUROPEA / TURKEY AND THE EU

 

Turquía es un importante país ubicado entre Europa y Asia, un ejemplo vivo de la Alianza de Civilizaciones tan querida por el Presidente español Jose Luis Rodriguez Zapatero. Turquía juega un papel de mediación muy importante para sentar a la mesa de negociaciones a sirios e israelíes. Por último,  Turquía es un jugador clave en la actual situación en Irak. 

El punto muerto en el que se encuentran las negociaciones entre Turquía y la Unión Europa está minando las fuerzas seculares en el país, quienes esperan un cambio de mentalidad en algunas capitales europeas, sobre todo en París. El 1 de julio, Francia tomará la presidencia de la Unión Europea y el presidente Sarkozy ha expresado abiertamente su oposición a que Turquía sea miembro. Los sentimientos europeos hacia Turquía pueden resumirse en estas dos declaraciones.  Los conservadores europeos dicen que Turquía es “demasiado grande, demasiado pobre y demasiado musulmana.” Mientras tanto, el anterior Ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, sintetizó la opinión de la izquierda europea: “Modernizar un país islámico basándose en los valores comunes europeos sería una gran victoria de los segundos en la guerra contra el terrorismo.” 

Las negociaciones sobre la entrada turca en la Unión Europea empezaron hace 45 años. En julio 1959 el entonces primer ministro turco mandó una petición de asociación a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). Las discusiones preliminares entre ambas partes se paralizaron con el golpe militar en Turquía de 1960. No fue hasta septiembre de 1963 cuando se firmó un acuerdo de asociación entre las dos partes. 

El acuerdo de asociación constaba de tres fases: la preparatoria, que duraría cinco años; una de transición, que duraría 12 años, según la cual, en acuerdo con la CEE, se suponía que se darían los pasos en la dirección de una unión aduanera; y la última fase, en la que se iba a consolidar la unión aduanera y la coordinación de políticas económicas entre ambas partes. 

Las relaciones entre Europa y Turquía eran desiguales ya que, por una parte, las exportaciones de la CEE hacia Turquía eran sobre todo de bienes industriales y de flujo de capital. Las exportaciones de Turquía, por otra, eran sobre todo productos agrícolas, textiles y mano de obra. Las comunidades inmigrantes turcas en Alemania, Austria y otros países suponían una fuente principal de ingresos para aminorar el déficit comercial entre Turquía y la CEE. La comunidad empresarial turca estaba preocupada, sobre todo, porque una bajada de tarifas proteccionistas socavaría y debilitaría el incipiente sector industrial. La Unión Europea es el socio económico más importante de Turquía. En 1965, un 33,8% de los productos turcos fueron a parar en la CEE, un 48,9% en 1976, un 43,8% en 1986 y un 46,6% en 1989.

  A lo largo de las décadas de los setenta y ochenta se produce una congelación de las negociaciones entre las dos partes. Esto se debe al memorando militar turco de 1971, la invasión turca de Chipre en el verano de 1974, y el golpe militar de septiembre de 1980 en Turquía. 

En diciembre de 1995, la unión aduanera entre la UE y Turquía fue firmada a pesar de las tensiones reinantes en ese momento entre el Consejo Europeo y Ankara. No era hasta la cumbre europea en Helsinki (diciembre 1999) que el Consejo Europeo reconoció el status de Turquía como candidato a miembro de la UE. En el ínterin, el gobierno turco se encargó de la iniciación e implantación de una serie de medidas drásticas para equiparar la situación política y económica con los estándares de la UE. 

Sin embargo, la candidatura de Turquía se tuvo que enfrentar a la oposición por parte de los griegos, debido a su ocupación militar del Norte de Chipre (Turquia estableció la República Turca del Norte de Chipre). Es curioso que fueran precisamente los chipriotas turcos los que votaron de forma masiva (75,8%) a favor de un referéndum apoyado por las Naciones Unidas para unificar la isla, en abril de 2004, mientras que un 64% de los chipriotas griegos votaron en contra. 

Sería poco inteligente por parte de la UE dejar a Turquía fuera del rebaño europeo. El intento por parte del Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan, de llegar a un “maridaje” histórico entre el Islam y un estado secular debería ser aplaudido y protegido. Aislar a una civilización importante por unos limitados intereses políticos será una contradicción absoluta de los principios fundacionales de Europa. Que Turquía sea un miembro de la UE es un paso importante hacia la consolidación de estos principios. 

http://www.usip.org/library/topics/turkeyeu.html

http://www.turkishembassy.org/index.php?option=com_content&task=view&id=57&Itemid=235#ankara

 

 TURKEY AND THE EU 

Turkey is an important country sitting between Europe and Asia, a living example of the Alliance of Civilizations dear to Spanish President José Luis Rodríguez Zapatero’s heart. Turkey is also playing a very important mediating role to bring Syrians and Israelis to the negotiating table. Last but not least, Turkey is a key player in the current situation in Iraq. 

The current stalemate in negotiations between Turkey and the EU is undermining the secular forces in the country who are hoping for a change of heart in some European capitals, particularly Paris. As of July 1 France will be chairing the EU presidency and President Sarkozy has openly expressed his opposition to Turkish membership. European feelings towards Turkey can be summed up in the following two statements. European conservatives state that Turkey is “too big, too poor and too Muslim.” Meanwhile the opinion of Europe’s Left was expressed by Germany’s former foreign minister, Joschka Fischer, who stated:” To modernize an Islamic country based on Europe’s common values would be a great victory of the latter against the war on terrorism.” 

Turkish membership negotiation with the EU began 45 years ago. In July 1959 the then Turkish prime minister submitted an association request to the then European Economic Community (EEC). Exploratory discussions between the two sides were frozen by the military coup in Turkey in May 1960. It was not until September 1963 that an association agreement was sealed between the two sides. 

The association agreement included three stages: a preparatory stage that would last for five years, a transitional stage that would last 12 years under which, in common agreement with the EEC, steps towards a customs union were supposed to take effect; the last stage was supposed to witness the consolidation of the customs union and the coordination of economic policies between the two parties. 

The relationship between Europe and Turkey was lopsided as on the one hand, EEC exports towards Turkey were mainly industrial goods and flow of capitals. Turkey’s exports, on the other, were mostly agricultural products, textile and manpower. Turkish immigrant communities in Germany, Austria and other countries were a main source of revenue to close the trade deficit between Turkey and the EEC. The Turkish business community was mostly concerned that a lowering of protectionist tariffs would undermine and weaken the budding industrial sector. The EU remains Turkey’s most privileged economic partner. In 1965, 33.8% of Turkish products went to the EEC, 48.9% in 1976, 43.8% in 1986 and 46.6% in 1989. 

In the 1970s and 1980s we witness a freezing of negotiations between the two sides. This was due to the 1971 Turkish military memorandum, the Turkish invasion of Cyprus in the summer of 1974, and the September 1980 military coup in Turkey. 

In December 1995 the customs union between the EU and Turkey was signed despite ongoing tensions between the European Council and Ankara. It was not until the European summit in Helsinki (December 1999) that the European Council recognized Turkey’s status as a candidate for membership within the EU. In the meanwhile the Turkish government took upon itself the initiation and implementation of a series of tough measures to align Turkey’s political and economic situation with EU standards. 

Nonetheless, Turkey’s membership had to face Greek opposition because of its military occupation of Northern Cyprus (Turkey established the Turkish Republic of Northern Cyprus). Ironically it was the Turkish Cypriots who massively voted in favour of a UN sponsored referendum to unify the island in April 2004, whereas on the Greek Cypriot side there was a 64% vote against the motion. 

It would be foolish for the EU to leave Turkey outside the European fold. Prime Minister Recep Tayyip Erdogan’s attempt to find a historic compromise between Islam and secularism ought to be fostered and protected. Isolating an important civilization for narrow political interests will be in total contradiction to Europe’s founding principles. Turkish EU membership is an important step towards consolidating these principles. 

http://www.usip.org/library/topics/turkeyeu.html

http://www.turkishembassy.org/index.php?option=com_content&task=view&id=57&Itemid=235#ankara

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