Cristianos en oriente medio / Christians in the Middle East

 

Hace algunos años, mientras trabajaba en mi libro sobre el papel del Vaticano en Oriente Medio (The Papacy and the Middle East: The Role of the Holy See in the Arab-Israeli Conflict/El Papado y Oriente Medio: El Papel de la Santa Sede en el Conflicto Árabe-Israelí), entrevisté a un reconocido jurista e historiador libanés. Hablando acerca del futuro del cristianismo en Oriente Medio, el difunto catedrático Edmond Rabbath me dijo que: si no se hace nada para frenar su éxodo, los árabes cristianos estaban abocados a convertirse en “comunidades fosilizadas.”

 En 1974, el Cardenal Pío Laghi, por aquel entonces representante del Vaticano en Jerusalén, hizo la siguiente afirmación dirigiéndose a guías turísticos locales en Jerusalén:

 “Podríais mover Nueva York a otro lado, pero no podéis mover Jerusalén: en otro lugar no sería nada…La Iglesia, a lo largo de la historia, está representada en los árabes cristianos. Si los árabes cristianos se van, el cristianismo desaparecerá, ya que el 96% de los creyentes son de origen, lengua y cultura árabes.” 

Estas dos declaraciones escenifican el actual destino de una comunidad que ha jugado un importante papel en el Oriente Medio contemporáneo.

 La cuestión fundamental de la minoría cristiana en Oriente Medio ha sido de aceptación en pie de igualdad. A lo largo de la historia, bajo las dominaciones árabe y turca, los no árabes (cristianos y judíos) fueron tratados como dhimmis (minoría tolerada) por la mayoría musulmana. Durante el Imperio Otomano, la tolerancia islámica de los cristianos se definió por el sistema millet. Para ser protegidos, los no musulmanes tenían que pagar una jizya (impuesto). Después de la caída del Imperio Otomano, y como reacción a su grave situación, los cristianos de Oriente Medio se encontraron a la cabeza del movimiento secular nacionalista árabe. Había árabes cristianos entre los fundadores de los partidos de orientación socialista, como el Partido Baath (resurrección) que gobernó en Irak y continúa en el poder en Siria. Los árabes cristianos jugaron un papel en diversos gobiernos árabes pero nunca consiguieron cargos de alto nivel, excepto en Líbano donde el presidente de la república es siempre un cristiano maronita.  

El activismo de los árabes cristianos estaba justificado por la necesidad de salir del gueto en el que habían sido forzados a vivir. Para los cristianos palestinos, el dilema de su identidad estaba agravado por su estatus como una minoría en Israel después del establecimiento del estado judío. En un sentido, era la segunda vez en la historia del cristianismo que la minoría cristiana se encontraba viviendo en medio de una mayoría judía.  

¿Cual es el estatus actual de las comunidades cristianas en Oriente Medio? De acuerdo con un estudio reciente publicado en un periódico del Golfo, el número actual de cristianos en Turquía ha caído hasta 80.000 de los 2 millones que había en 1920. En Irán, después de la Revolución Islámica, el número de cristianos menguó de 300.000 a 100.000. En el Levante (Jordania, Líbano, Siria y Egipto) mientras que los cristianos constituían del 15 al 20 por ciento de toda la población, ahora sólo suponen el 10% de ésta. En Líbano, los cristianos representaban el 55 por ciento de la población en 1932 (fecha del único censo demográfico oficial llevado a cabo en el país); hoy constituyen el 30 por ciento de la población. En Jerusalén, el porcentaje de cristianos palestinos ha bajado de un 53 por ciento en 1922 a sólo un 2 por ciento de la población a día de hoy. 

Hay varios factores para explicar este constante éxodo: la creación del Estado de Israel y las políticas israelíes en los territorios ocupados, incluido Jerusalén; la Revolución Iraní en 1979 y la creciente influencia de los movimientos radicales islamistas; la guerra Irán-Irak que duró ocho años; las sanciones económicas impuesta sobre Irak después de la invasión de Kuwait por Sadam Hussein; la invasión estadounidense de Afganistán (finales de 2001) e Irak en 2003 después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York. Por último, el fracaso de las élites árabe-cristianas a la hora de formular políticas que otorgarían poderes a sus comunidades para jugar un papel mayor en sus respectivos países. 

Cuando el debate mayoritario se centra en el “choque de civilizaciones” hay una necesidad apremiante de reforzar la presencia del cristianismo en Oriente Medio como puente entre el oriente árabe islámico y el occidente cristiano secular. Aquí radica uno de los mayores retos de transformar una comunidad “fosilizada” en un jugador activo y vibrante en la transición de Oriente Medio. 

http://www.americamagazine.org/content/article.cfm?article_id=10126

http://www.answers.com/topic/vatican-and-the-middle-east 

 

CHRISTIANS IN THE MIDDLE EAST 

A few years ago, while working on my book on the role of the Vatican in the Middle East (The Papacy and the Middle East: The Role of the Holy See in the Arab-Israeli Conflict) I interviewed a well-known Lebanese jurist and historian. Speaking about the future of Christianity in the Middle East, the late Professor Edmond Rabbath told me that, if nothing is done to stop their exodus, Arab Christians were bound to become “fossilized communities.” 

In 1974, Cardinal Pio Laghi, the then Vatican representative in Jerusalem, made the following statement while addressing local tourist guides in Jerusalem: 

“You could move New York to another site, but you can’t move Jerusalem: elsewhere it would be nothing…. The Church, through history, lives in the Arab Christians. If the Arab Christians move out, Christianity will disappear, as 96% of the believers are of Arab extraction, language, and culture.” 

These two statements dramatize the current fate of a community that has played an important role in the contemporary Middle East.  

The fundamental issue for the Christian minority in the Middle East has been that of acceptance on an equal footing. Throughout history, under Arab and Turkish dominations, non-Muslims (Christians and Jews) were treated as dhimmis-tolerated minority-by the Muslim majority. In the Ottoman Empire, Islamic tolerance of Christians was defined by the millet system. In order to be protected, non-Muslims had to pay a jizya (tax). After the fall of the Ottoman Empire, and in reaction to their plight, Middle Eastern Christians were at the forefront of the secular Arab nationalist movement. Arab Christians were among the founders of socialist-oriented parties, such as the Baath (resurrection) Party that ruled in Iraq and is still in power in Syria. Arab Christians did play a role in various Arab governments but they never reached high-level appointments except in Lebanon where the president of the republic is always a Maronite Christian. 

The activism by Arab Christians was justified by the need to get out from the ghetto in which they had been forced to live. For Palestinian Christians, the dilemma relating to their identity was compounded by their status as a minority in Israel after the establishment of the Jewish state. In a sense, it was the second time in the history of Christianity that a Christian minority found itself living in the midst of a Jewish majority. 

What is the current status of Christian communities in the Middle East? According to a recent study published in a Gulf newspaper, the number of Christians in Turkey today is down to 80,000 from 2 million in 1920. In Iran, following the Islamic Revolution, the number of Christians dwindled from 300,000 to 100,000. In the Levant (Jordan, Lebanon, Syria, and Egypt) while the Christians constituted 15 to 20 percent of the overall population they now only constitute 10% of the population. In Lebanon, Christians comprised 55 percent of the population in 1932 (date of the only official demographic census conducted in the country) today they constitute 30 percent of the population. In Jerusalem, the percentage of Palestinian Christians dwindled from 53 percent in 1922 and today they only constitute 2 percent of the population. 

There are several factors to explain this constant exodus: the creation of the State of Israel and Israeli policies in the occupied territories including Jerusalem; the Iranian Revolution in 1979 and the rising influence of radical islamist movements; the Iran-Iraq war that lasted eight years; the economic sanctions imposed on Iraq following Saddam Hussein’s invasion of Kuwait; the U.S. invasion of Afghanistan (end of 2001) and Iraq in 2003 following the September 11 terrorist attacks in New York. Last but not least, the failure of Arab Christian elites to formulate policies that would empower their communities to play a major role in their respective countries.  

At a time when the major debate is about a “clash of civilizations” there is a desperate need to reinforce Christianity’s presence in the Middle East as a bridge between the Arab-Islamic East and the secularized Christian West. Here lies one of the major challenges of transforming a “fossilized” community into a vibrant and active player in a Middle East in transition. 

http://www.americamagazine.org/content/article.cfm?article_id=10126

http://www.answers.com/topic/vatican-and-the-middle-east

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