El petroleo y la seguridad / Oil and Security

 

El Norte de África y los países del Sahel se han convertido en terrenos disputados entre potencias mundiales como China o EE.UU. En su “guerra global contra el terrorismo” la administración Bush intenta ahora ampliar su influencia militar y económica en el Magreb y otros países africanos. 

En un artículo reciente publicado en el periódico Al Hayat (28 de junio) con sede en Londres, Rashid Khashaneh escribe sobre los intentos norteamericanos de implantar una importante base militar en el continente africano. Hasta ahora Mauritania y Argelia han rechazado las peticiones americanas. Existe una posibilidad de que Túnez ofrezca la antigua base militar francesa Bizerte como una posible ubicación. Hasta ahora, sin embargo, los militares norteamericanos no han realizado ninguna petición oficial. Otra posibilidad es la base militar marroquí de Kenitra, que ha sido modernizada recientemente. 

Khashaneh informa que la presencia militar de EE.UU. en el norte de África y el resto del continente (1000 efectivos) será articulada bajo el mando del United States Africa Command (AFRICOM) que da cobertura a la mayoría del continente africano (a excepción de Egipto que se encuentra bajo el mando de CENTCOM, con sede en Miami), e incluye a Madagascar, las Islas Seychelles y las Comores. AFRICOM tiene su sede en Stuttgart, Alemania. 

AFRICOM, creado el 6 de febrero de 2007, ha asumido el papel de mantener la seguridad y estabilidad en el continente africano, antes responsabilidad del Departamento de Estado de EE.UU. Según Khashaneh, el plan de colaboración militar americano en el Norte de África y el continente subsahariano está basado en tres programas: la formación en el mantenimiento de la paz, dentro del marco del Programa de Ayuda en la Formación en la Operación de Contingencia Africana (ACOTA en sus siglas inglesas); un programa educativo militar internacional (Programa de Educación y Formación Militar Internacional, IMET en sus siglas inglesas); y un programa que lucha contra el SIDA, El Plan de Emergencia del Presidente de Ayuda contra el SIDA. El presupuesto de estos programas asciende a 18 mil millones de dólares en 5 años.   

Básicamente, y siempre según la visión de Khashaneh, la política de EE.UU. en el continente africano viene marcada por dos grandes objetivos. El primero es el de competir con las antiguas potencias coloniales europeas, especialmente a la hora de garantizar el suministro de materias primas como el petróleo y otros recursos minerales clave. El segundo es el de crear un elemento disuasorio a los ataques contra los intereses de EE.UU. en la región, así como evitar la posibilidad de otro ataque terrorista en el futuro como los que hubo contra las Embajadas de EE.UU. en Nairobi (Kenia) y Dar es Salaam (Tanzania). 

Siguiendo la tesis publicada en Al-Hayat, las amenazas presentadas por Al-Qaeda se han vuelto más peligrosas, sobre todo a la vista de la desintegración actual de Somalia, la guerra sin fin en Darfur (Sudán), los ataques terroristas contra la sinagoga Al-Gharbiyya en Túnez (abril de 2002) o el ataque contra la Embajada de Israel en Nouakchott (Mauritania) a principios de este año. 

Los europeos, según Khashaneh, están muy preocupados y disgustados por la creciente y cercana colaboración entre los militares norteamericanos y sus homólogos africanos. Los gobiernos de varias capitales europeas piensan que la administración Bush está usando la lucha contra el terrorismo como un pretexto para proteger y fomentar los crecientes intereses económicos norteamericanos en África. En los próximos 12 años, un 25% del suministro de petróleo de EE.UU. procederá del continente africano, el doble de su nivel actual. A los EE.UU. también le interesa la apertura del continente africano a las exportaciones americanas. 

Según los europeos, la clave para entender esta carrera hacia África se encuentra en las siguientes cifras: las reservas de Nigeria de petróleo y gas se estiman en unos 31 mil millones de barriles, las de Libia en 40 mil millones, y las de Argelia en 12 mil millones; además de las reservas petrolíferas disponibles en otros países africanos tales como Senegal, Sudán,  Níger, Túnez y Mauritania.

 Khashaneh termina su artículo así: “Está muy claro que la creciente influencia de EE.UU. en el Norte de África incrementará a las tensiones entre los gobiernos y las distintas fuerzas de la oposición en la región. Los grupos islamistas radicales explotarán estas tensiones para ganar adeptos. De esta manera, la cura a la enfermedad (del terrorismo) acabará convirtiéndose en una de sus causas y minará la salud de la víctima.” 

http://www.africom.mil/

http://www.daralhayat.net/

 

OIL AND SECURITY 

 

North Africa and the countries of the Sahel have become a ground for competition between major powers such as China and the USA. In its “global war on terrorism” the Bush administration is now trying to extend its military and economic influence in the Maghreb and other African countries. 

In a recent article published in the London-based newspaper Al Hayat (28 June) Rashid Khashaneh writes about US attempts to set up a major military base on the African continent. So far Mauritania and Algeria have turned down U.S. requests. There is a possibility that Tunisia could offer the former French military base of Bizerte as a possible location. So far, however, no official request has been advanced by the U.S. military. Another possibility is the Moroccan military base of Kenitra that was recently modernized and revamped.

 Khashaneh reports that the US military presence in North Africa and the continent ( 1000 troops) will be under the command of the United States Africa Command (AFRICOM) that covers most of the African continent (with the exception of Egypt which is under the Miami-based CENTCOM) and includes Madagascar, the Seychelles and the Comoros. AFRICOM is based in Stuttgart (Germany). 

AFRICOM, created on 6 February 2007, has taken over the task of maintaining security and stability in the African continent that was formerly supervised by the US Department of State. According to Khashaneh, the American military cooperation plan in North Africa and the Sub-Saharan continent is based on three programs: training for peacekeeping in the framework of the African Contingency Operation Training Assistance Program (ACOTA); an international military education program (International Military Education and Training Program (IMET); and a program to fight AIDS President’s  Emergency Plan for  AIDS Relief. The budget for these programs totals 18 billion dollars for the next 5 years. 

Fundamentally and always according to Khashaneh, the U.S. policy in the Africa continent is dictated by two major objectives. The first is to compete with former colonial European powers especially when it comes to guaranteeing the supply of raw material such as oil and other key mineral resources. The second is to create a deterrent against future possible terrorist attacks against U.S. interests in the region and avoid another Al-Qaeda based terrorist attack such as the one against the U.S. embassies in Nairobi (Kenya) and Dar es Salaam (Tanzania). 

Always according to Al-Hayat, the threats posed by Al-Qaeda have become more dangerous especially in light of the current disintegration of Somalia, the never-ending war in Darfur (Sudan), the terrorist attacks against the Al-Gharbiyya synagogue in Tunisia (April 2002) and the attack against the Israeli Embassy in Nouakchott (Mauritania), early this year. 

The Europeans, according to Khashaneh, are very concerned and upset by the growing and close cooperation between the U.S. military and their African counterparts. Governments in several European capitals feel that the Bush administration is using the fight against terrorism as a major excuse to protect and enhance growing US economic interests in Africa. In the next 12 years, 25% of America’s oil supply will be coming from the African continent, double its current level. The US is also interested in opening the African continent up to American exports.

 According to the Europeans, the key to understanding this scramble for Africa resides in the following figures: Nigeria’s oil and gas reserves are estimated to be around 31 billion barrels, Libya’s 40 billion barrels, Algeria’s 12 billion barrels in addition to the oil reserves available in other African countries such as Senegal, Sudan, Niger, Tunisia, and Mauritania.

 Khashaneh concludes his article stating:” It is very clear that the growing U.S. influence in North Africa will increase tensions between governments and various opposition forces in the region. These tensions will be exploited by radical islamist groups to gain more sympathisers. In this way the cure for the (terrorism) disease will turn out to be one of its causes and undermine the health of the victim.” 

http://www.africom.mil/

http://www.daralhayat.net/

 

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Archivado bajo Africa, AFRICOM, Al Qaeda, Argelia, EEUU, Marruecos, Oriente Medio, Petroleo

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