Hizbula e Israel / Hezbollah and Israel

 

Han pasado dos años desde la guerra del 12 de julio de 2006 entre Hizbulá e Israel. Es una ironía que en el aniversario de esta guerra ambas partes estén intercambiando prisioneros libaneses y cuerpos de soldados israelíes. Ambas cosas, la guerra de 2006  y el intercambio de prisioneros, Hizbulá las presenta como victorias propias. 

El resultado de la guerra fue: 1.183 muertos, 4.059 heridos y más de un millón de libaneses desplazados. Líbano, desde entonces, se ha recuperado parcialmente de las consecuencias de esta guerra y el sur del país ahora está tranquilo gracias a las fuerzas de paz de la FINUL, fuerza interina de las Naciones Unidas en la frontera entre Israel y Líbano. 

Hubo varios factores que explican los hechos que condujeron a la guerra entre las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) e Hizbulá (Partido de Dios): (1) la situación interna en Líbano después del asesinato del ex-Primer Ministro Rafiq Hariri en febrero de 2005; (2) la aparición de Irán como protagonista importante en Oriente Medio después de la invasión de Irak por  Estados Unidos  en 2003; (3) el papel de Siria que nunca aceptó la expulsión de sus fuerzas del Líbano en primavera de 2005; (4) la preocupación de Israel por su interminable conflicto con los palestinos y (5) la incapacidad de la administración Bush para llevar a cabo la guerra global contra el terrorismo, demostrada por la situación incontrolable en Afganistán y en Irak.  

El otro factor importante fue el papel y la influencia crecientes de Hizbulá en  Líbano. Hizbulá, creada después de la invasión del Líbano de 1982, se convirtió en el eje principal contra la ocupación israelí. El partido islámico-nacionalista tuvo éxito, gracias a la ayuda de Siria e Irán, en la creación de una extensa red de instituciones para dar respuesta a las diversas necesidades sociales y humanitarias de la población chiíta del sur del Líbano.   

La guerra de julio de 2006 terminó con la adopción de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. En ella, la comunidad internacional estableció los principios para una solución duradera de la crisis. La Resolución 1701 exigía el “cese total de las hostilidades entre Hizbulá e Israel y reiteraba el fuerte apoyo de la comunidad internacional al total respeto a la Línea Azul (separando Israel y Líbano)”; también exigía el “total cumplimiento del Acuerdo de Taif (de 1989, que finalizó la guerra civil en Líbano)”; y el desarme “de todos los grupos armados en Líbano”. La Resolución 1701 de la ONU también requería el despliegue de 15.000 soldados más para la  Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL) en el contingente del sur del país. La mitad de los soldados los pusieron España, Francia e Italia. 

Dos años después, cabe preguntarse cómo está la situación. Aparte de la muerte de soldados españoles, un ataque terrorista en verano de 2007 y otros incidentes de seguridad menores, la situación en la frontera entre Líbano e Israel, hasta el momento, es tranquila. En Líbano, Hizbulá utilizó sus armas, el pasado mes de mayo, como respuesta a un desafío del gobierno libanés a su red de comunicaciones ilegal. Los enfrentamientos, en su mayor parte, brotaron en Líbano como consecuencia del  profundo odio entre las poblaciones chiíta y sunita. 

A final de mayo, gracias a los esfuerzos de Qatar, los dirigentes libaneses alcanzaron un acuerdo en Doha para finalizar la lucha: elegir un nuevo presidente y llamar a todos los partidos a respetar la soberanía del Estado y a las Fuerzas Armadas Libanesas. En el acuerdo también se establecía que los partidos no emplearían la fuerza armada para alcanzar sus objetivos políticos. 

Bonitas palabras, pero la realidad sobre el terreno es que:

  • Hizbulá todavía controla un inmenso arsenal de armas, incluidos más de 40.000 cohetes. 
  • La discusión sobre el desarme de Hizbulá todavía es un tema tabú en Líbano. Será uno de los motivos de mayor discrepancia durante las elecciones legislativas de primavera de 2009 en Líbano.
  • La situación de las ocupadas Granjas Shebaa y el pueblo de Ghajar todavía no se ha resuelto.  
  • Los campos palestinos, especialmente en el sur del Líbano, están llenos de salafistas armados y otros grupos radicales.
  • La posibilidad de una confrontación al principio de la próxima primavera entre Estados Unidos, Israel e Irán podría dar fin a la situación que se mantiene actualmente en Líbano.

 http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_in/Zonas_in/Mediterranean+Arab+World/ARI+87-2007 

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_in/Zonas_in/Mediterranean+Arab+World/ARI+25-2007 

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_in/Zonas_in/DT21-2008  

HEZBOLLAH AND ISRAEL 

Two years have gone by since the beginning of the July 12 2006 war between Hezbollah and Israel. It is ironic that on the anniversary of this war Lebanese prisoners and Israeli soldiers’ bodies are now being swapped between the two sides. In both cases, the 2006 war and the prisoners exchange, are being hailed as a victory by Hezbollah. 

The war resulted in 1183 deaths, 4059 wounded and more than one million displaced Lebanese. Since then, Lebanon has partially recovered from the consequences of this war and South Lebanon is quiet today thanks in part to the presence of UNIFIL peacekeeping forces on the Israel-Lebanon border. 

There were several factors to explain the events that led to the war between the Israel Defense Forces (IDF) and Hezbollah (Party of God): (1) the internal situation in Lebanon following the assassination of the former prime Minister Rafiq Hariri in February 2005; (2) the emergence of Iran as a major player in the Middle East following the U.S. invasion of Iraq in 2003; (3)the role of Syria that has never accepted its forces ousting from Lebanon in the spring of 2005; (4) Israel’s concern with its never-ending conflict with the Palestinians; and (5) the Bush Administration’s inability to implement the global war on terrorism as exemplified by the uncontrollable situation in both Afghanistan and Iraq. 

The other major factor was Hezbollah’s ever-growing role and influence in Lebanon. Created after the 1982 invasion of Lebanon, Hezbollah became a major linchpin against the Israeli occupation. The islamist-nationalist party succeeded, thanks to Syrian and Iranian help, in creating a large network of institutions to answer the various social and humanitarian needs of the Shia population of South Lebanon. 

The July 2006 war in Lebanon ended up with the adoption of UN Security Council Resolution 1701. In it the international community set out the principles of a lasting solution to the crisis. Resolution 1701 called for a “full cessation of hostilities between Hezbollah and Israel and reiterated the international community’s “strong support for full respect of the Blue Line” (separating Israel and Lebanon); it also called for the “full implementation of the Taif Accord” (1989–that ended the civil war in Lebanon); and the disarmament “of all armed groups in Lebanon.” UN Resolution 1701 called also for the deployment of 15,000 troops to be added to the United Nations Interim Force in Lebanon (UNIFIL) contingent in South Lebanon. Spain, France and Italy provided half of this number. 

Two years later where does the situation stand? Despite the death of Spanish soldiers killed y a terrorist attack in the summer of 2007 and other minor security-related incidents, the situation on the Lebanon-Israel border is so far quiet. In Lebanon, Hezbollah used its weapons this past May as an answer to the Lebanese government challenging its illegal communication network. Fighting flared up in most of Lebanon deepening hatreds between the Shia and Sunni population. 

At the end of May, and thanks to Qatari efforts, Lebanese leaders reached an agreement in Doha to end the fighting, elect a new president, and called on all parties to respect state sovereignty and the Lebanese Armed Forces. In the agreement it was also stipulated that the parties will not use armed force to achieve political aims. 

Beautiful words but the reality on the ground is that

  • Hezbollah still controls a huge arsenal of weapons including more than 40,000 rockets
  • Discussion of the disarming Hezbollah is still a taboo subject in Lebanon. It will be one of the major source of dissent during the spring 2009 legislative elections in Lebanon
  • The status of the occupied Shebaa Farms and the village of Ghajar still has not been resolved
  • Palestinian camps, especially in South Lebanon, are teeming with all kinds of armed salafist and other radical groups
  • The possibility of a confrontation early next spring between the U.S., Israel and Iran could destroy the house of cards currently standing in Lebanon

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