¿Turquia como modelo? / Turkey as a Model?

 

Desde su creación por Mustafa Kemal Ataturk en 1922, Turquía sigue debatiendo sobre el papel que debería jugar la religión en la política. La decisión del Tribunal Constitucional de no prohibir el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP en sus siglas turcas) en el gobierno, ha enviado un mensaje de alivio a la población turca. Como aviso, el tribunal decidió quitarle al partido la financiación estatal, un veredicto que acusa implícitamente al AKP de actividades anti-seculares. El más alto tribunal turco tuvo en consideración la gran popularidad del AKP y las posibles consecuencias negativas de la prohibición del partido sobre la estabilidad política y económica del país. El AKP ganó las elecciones de julio de 2007 con el 47% del voto popular. 

La situación en Turquía está reflejada por la composición de la población del país y por el sistema secular autoritario de inspiración kemalista. La relación entre religión y política la explica igualmente la composición de la población del país. Los musulmanes son el 97% de la población incluida, una considerable minoría alevi y una minoría chiíta más pequeña. Aunque se auto definen como devotos creyentes, la mayoría de los musulmanes en Turquía apoya la existencia de un estado secular donde la religión solo desempeñe un papel en el ámbito privado. 

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el Pew Forum sobre Religión y Vida Pública, los turcos “tienen convicciones fuertes, aunque contradictorias, sobre el papel que debería desempeñar el Islam en la vida pública.” Siempre conforme a estas investigaciones, la mayoría de los turcos piensa que el Islam es una parte central de su identidad. Dentro de la pluralidad de los turcos, el 43% se identifican  a sí mismos antes  como musulmanes que por su nacionalidad, y otro 27% se identifican igualmente como musulmanes y turcos. 

Durante los últimos años el gran debate en Turquía entre seculares e islamistas ha sido sobre el uso del pañuelo de cabeza en espacios públicos. Los turcos seculares están preocupados por el poder creciente de los grupos islamistas, pero tienen temor a usar la fuerza para resolver la disputa. El pañuelo de cabeza se ha convertido en motivo de crisis protocolaria desde la elección del partido pro islámico AKP  en 2002. Un ejemplo de esto se dio cuando la mujer del presidente de la Asamblea Nacional (Grand National Assembly) asistió a una ceremonia diplomática oficial con pañuelo de cabeza. Esto provocó una fuerte reacción en los medios de comunicación y en todo el gobierno. 

El entonces presidente turco Ahmet Necdet Sezer, secular acérrimo, declaró que el llevar pañuelo era una opción personal que se podía aceptar en privado. Los seculares en Turquía ven el pañuelo de cabeza como un símbolo político y un intento del AKP de crear una república islámica al estilo de Irán. 

El dilema para la sociedad turca está en cómo crear un estado secular moderno respetando su pluralismo. Cabe preguntarse cómo pueden compaginar los turcos  “secularismo autoritario” con constitucionalismo y protección de los derechos humanos. Este debate es el núcleo central de lo que se está discutiendo y escribiendo en diversos círculos intelectuales y religiosos en el mundo musulmán. 

En su innovador libro El Islam y el Estado Secular (Islam and the Secular State), Abdullahi an-Naím, destacado erudito sudanés, escribe: “la capacidad de Turquía para encontrar un equilibrio entre secularismo, derechos humanos, Islam y derechos constitucionales que sea válido para todos sus ciudadanos no sólo es de gran importancia para Turquía en sí misma, sino que también jugará un papel importante en este debate en todo el mundo musulmán.” 

¡Con los acontecimientos que están ocurriendo en la actualidad, podríamos esperar que algo bueno salga de Turquía!

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TURKEY AS A MODEL?

 

Since its creation by Mustafa Kemal Ataturk in 1922 Turkey is still debating what role religion ought to play in politics. The decision by the constitutional court not to ban the ruling Justice and Development Party (AKP) has sent sighs of relief among the Turkish population. As a warning, the court decided to strip the party of state funding a verdict that implicitly accuses the AKP of anti-secular activities. The Turkish highest court took into consideration the large popularity of the AKP and the possible negative consequences of the party’s ban on the country’s political and economic stability. The AKP won the election of July 2007 with 47 percent of the popular vote. 

The situation in Turkey is informed by the country’s population make-up and its Kemalist inspired authoritarian secular system. The connection between religion and politics is illustrated by the country’s population make up. Muslims constitute 97 percent of the population including a sizable Alevi minority and a smaller Shia minority. While describing themselves as devout believers, the majority of Muslims in Turkey support a secular state where religion plays a role only in the private sphere. 

According to a study by the Pew Forum on Religion and Public Life Turks hold “strong but contradictory feelings about the role Islam should play in public life.” Always according to this study most Turks cite Islam as a central part of their identity. A 43% plurality of Turks identify themselves first as Muslim rather than by nationality, and another 27% identify themselves equally as Muslim and Turk. 

In recent years the big debate between secularists and islamists in Turkey has been over the wearing of the headscarf in public places. Turkish secularists are weary of the growing power of Islamist groups in the country but are afraid to resort to force to settle the dispute.   The headscarf has become a source of a protocol crisis since the election of the pro-Islamic AKP to power in 2002.  A case in point is when the wife of the president of the Grand National Assembly showed up at an official diplomatic ceremony wearing a headscarf. This provoked a strong reaction in the media and throughout the government. 

The then Turkish president Ahmet Necdet Sezer, a staunch secularist, stated that the scarf was a personal choice that was permissible in private. Secularists in Turkey perceive the headscarf as a political statement and an attempt by the AKP to create an Iran-style Islamic republic. 

The dilemma for Turkish society is how to create a modern secular state while respecting its pluralism. How can Turks reconcile an “authoritarian secularism” with constitutionalism and the protection of human rights? This debate is at the core of what is being discussed and written about in various intellectual and religious circles in the Muslim world.

 In his ground breaking book Islam and the Secular State, Abdullahi an-Naím, a prominent Sudanese scholar teaching in the U.S., writes that “the ability of Turkey to strike a balance among secularism, human rights, Islam, and constitutional rights that will work for all its citizens is not only of great importance to Turkey itself but will also play an important role in informing this debate throughout the Muslim world.” 

In light of today’s events we could expect something good to come out of Turkey! 

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